Por Florencia Aroldi – Juan Pablo Barrios
Chau, Macoco! propone una modalidad singular de biodrama[1]/autoficción colectiva, donde la experiencia vital de los integrantes de Los Macocos es transformada en ficción humorística, produciendo una zona híbrida en la que documento, memoria, representación y ficción se vuelven, no solo indistinguibles, sino que el aquí y ahora que produce se vuelve materia de una nueva teatralidad que rompe la cuarta pared volviéndola cenizas.
En este nueva teatralidad, en esta nueva “autoficción”[2], los autores/actores aparecen como personajes pero, en este caso, como muertos. Ahora, a su vez, cada uno de los Macocos va a “representar” a las viudas de esos actores fallecidos, recordándolos. Ya desde este gesto, el tiempo va a cobrar fundamental importancia en la obra para recordar, homenajear su paso por el teatro durante 40 años. Pero también para duelarlo: el tiempo de sus orígenes, de los 80, de los teatros de “sótanos”, de los “profesores autoritarios”, del humor incorrecto que ya pasó. Justamente, en un momento de la obra, uno de ellos dice :“No lo podemos hacer porque está cancelado. Lo que antes hacía reír ahora da mucha pena. La tragedia con tiempo se vuelve comedia; la comedia con tiempo se vuelve un bajón”.
Por otra parte, a diferencia de una autoficción convencional, acá el enunciador no es individual sino un Yo- colectivo (o, como dicen en la obra, “una banda”). Y lo que los “une” en este Yo-grupal, lo que los identifica como grupo es el quehacer teatral. Por lo cual, lo que se intenta reconstruir es su praxis teatral como “banda”.
Esa condición metateatral de la autoficción (Casas, 2012) o, incluso del biodrama, se ve fundamentalmente en la pregunta que se hace constantemente la obra: ¿qué es hacer teatro? ¿Es un ritual? ¿Es un juego? ¿Es una “falsificación? O, como en un momento dice Martin Salazar, “los macocos no hacían teatro, lo deshacían”. Volveremos a esto más tarde.
Justamente, la obra incorpora relatos autobiográficos explícitos de los integrantes sobre los primeros acercamientos al teatro : Gabriel Wolf cuenta su primer ejercicio con Bidonde, Daniel Casablanca relata su vocación infantil, Martín Salazar recuerda sus experiencias escolares. Esos fragmentos tienen una lógica claramente biodramática: el actor habla de sí mismo, de su historia y de los acontecimientos que marcaron su relación con el teatro. Cuentan cómo los picó el “bichito del teatro” y que se “contagiaron” de este virus teatral.
Sin embargo, inmediatamente esos testimonios son contaminados por el humor, la exageración y la invención. El material biográfico nunca aparece como documento puro sino como espectáculo. Así, por ejemplo, “Bidonde” no es “realmente” la representación de este profesor, sino como dicen, en un momento, “es una mezcla de profes que alguna vez tuvimos. Un estereotipo”. Incluso la muerte de los Macocos es una ficción absurda: las viudas hablan de cenizas, urnas y asesinatos imposibles mientras los propios actores siguen apareciendo en escena. Generando en la platea la pregunta ¿están improvisando? Y es que los integrantes de este elenco “rompen” con la ficción recordándole al espectador en el lugar real que está (Teatro Regio). Y sumando lo propio e irrepetible de lo que surge en esa noche única donde los espectadores completan la función casi modificándola: una risa exagerada que es tomada por el elenco e incorporada a la trama, devolviéndole a la platea la sensación de ser “vistos” y “escuchados”.
Estas características (el rompimiento de la cuarta pared, la parodia, la improvisación o la instantaneidad, “la fantasía antinaturalista, por ejemplo) se pueden ligar, no casualmente, a cierto tipo de producciones teatrales de los años 80, que Beatriz Trastoy y Perla Zayas de Lima (2006) analizó en Lenguajes escénicos: las “narraciones orales escénicas” y el “varieté”.

Los Macocos- Mariana Chaud-Ph: Carlos Furman.
Chau, Macoco!dialoga muy bien con la tradición del biodrama argentino, pero también permite mostrar en qué sentido la obra se aparta de ella a través de una actuación popular( propia de la “rebeldía” escénica al estilo de Olmedo, Urdapilleta, Tortonese), donde las reglas de juego son puestas, a su vez en juego, trasgrediendo las convenciones establecidas. La convención es “parodiada” consiguiendo, paradójicamente, reafirmar el hecho teatral, llevarlo al límite de su muerte para ,como el ave Fénix, resurgirlo de las cenizas con forma de “Viudrama”.
Y acá volvemos con la idea de que los Macocos “no hacen teatro, lo deshacen”. O, podríamos decir, deshacen los géneros teatrales, desdibujando sus limites, traspasando las fronteras de la autoficción, de la varieté y de la ficción; formando, tal vez, un modo de hacer teatro, propio de esta banda. Uno, incluso, podría decir que Chau, Macocos! forma parte de esas prácticas artísticas contemporáneas inespecíficas, “difíciles de categorizar y de definir en sus apuestas por soportes y formas diversas” (Garramuño, 2015, p. 19). O, dicho de otro modo, una práctica inespecífica de modo “macoco”, de modo “singular”.
Por último, esa línea hibrida podría ser casi el núcleo conceptual de toda la obra. No se trata de actores que representan personajes, sino de personas cuya identidad quedó absorbida por una práctica teatral colectiva de cuarenta años. El teatro deja de ser una profesión para transformarse en una forma de existencia, un modo de vincularse, identidad.
Conclusión: Chau, Macocos! pone en escena una obra difícil de clasificar , que mezcla diferentes procedimientos de diferentes géneros, para producir una nueva identidad grupal y teatral.
BIBLIOGRAFIA
Brownell, Pamela y Hernández, Paola (2017). “Introducción”, en Tellas, Vivi (et al.) Biodrama. Proyecto Archivo : seis documentales escénicos de Vivi Tella. Universidad Nacional de Córdoba. pp 7-36
Casas, Ana (2012). “El simulacro del yo: la autoficción en la narrativa actual” en Casas, Ana (compiladora) La autoficción. Reflexiones teóricas. ARCO/LIBROS. pp 9-42
Garramuño, Florencia (2015). Mundos en común. FCE
Trastoy, Beatriz, Zayas de Lima, Perla (2006) Lenguajes escénicos. Prometeo Libros.
ANEXO
Dos datos:
- Chau, Macocos usa procedimientos de la autoficcion como poner en escena/reconstruir experiencias biográficas. Sin embargo, la representación va a utilizar procedimientos humorísticos como la parodia, el uso del estereotipo, etc.
- Lo que se presenta/representa no es una historia intima o “personal” sino una historia “compartida” haciendo teatro. Así, los actores/autores reflexionan sobre su propio quehacer teatral.
[1] “Biodrama surgió como el nombre de un interés por explorar (y valorizar) la vida de las personas desde el teatro, y se consolidó como un productivo proyecto biográfico-documental que ha tenido distintas expresiones” (Brownell, Pamela; Hernández, Paola, 2017, p. 8) . También, cabe destacar que una de las directoras y dramaturgas de esta obra es Mariana Chaud, que justamente participó del ciclo curado por Vivi Tellas
[2] Manuel Alberca define la autoficción como relato que se presenta como ficcional, y cuyo narrador y protagonista tienen el mismo nombre que el autor (Casas, 2012, pp. 23-24)
Juan Pablo Barrios
Es profesor en Letras (UBA), dramaturgo y director teatral. Participó del 9no Festival El Porvenir con su obra*_ Amores y Fragmentos_* y fue seleccionado en el Festival Monoblock por “Selektion”, de su autoría.
Florencia Aroldi
Dramaturga, directora, actriz y gestora cultural.
Cursando actualmente la Maestría de Dramaturgia en la UNA
Diplomada en Dramaturgia de Paco Urondo de la Facultad de Filosofía y Letras UBA.
Primer Premio Municipal 2020 Prestame tu sueño
Colaboradora del Consejo Profesional de Teatro Argentores
Nominada Premios Trinidad Guevara Scalabrini Ortiz
Nominada Premios Ace Scalabrini Ortiz
Nominada Premios Luisa Vehil Scalabrini Ortiz
Jurado Premios Estrella de Mar 2025 2026
Jurado Concurso de Dramaturgia de las diferencias

