Por Jaqui Ramirez
El pulso artístico de La Boca no se detiene; se transforma, se recicla y vuelve a florecer en sus rincones más emblemáticos. Cruzar el umbral de un auténtico conventillo, testigo silencioso de los orígenes de Caminito, es hoy adentrarse en el universo desbordante de Alfredo Segatori. Entramos apresuradamente al espacio y el entusiasmo de Alfredo es evidente. Con una sonrisa, empieza a revelar las dimensiones de su nueva locación: en la primera sala colgarán más de mil obras, cuadros y elementos lúdicos de pequeño formato, concebidos especialmente como una experiencia inmersiva donde el público podrá interactuar y fotografiarse.
El living de la galería balconea directamente hacia Caminito, el gran museo a cielo abierto. De afuera, la fachada conserva la impronta histórica pintada por Benito Quinquela Martín; por dentro, el espacio es tomado por el “Exabrupto Segatori”. Todo estará intervenido. La propuesta busca narrar una historia desde una perspectiva absolutamente contemporánea y, con un espíritu accesible, si alguien se enamora de una pieza y quiere llevársela, podrá hacerlo. Entre el olor a pintura fresca y la vibración del barrio, dialogamos con Alfredo sobre este nuevo hito en su carrera.
¿Cómo llegaste a este espacio y en qué condiciones lo encontraste?
Todo estaba detonado; cuando vine, lo primero que hice fue organizar un poco el lugar. Me llamaron porque vieron la inauguración de la galería social Rumini. De hecho, el próximo 23 de agosto vamos a reinaugurar Rumini con la muestra Super Mínima, y además sumamos un nuevo espacio la ex cantina Il Piccolo Vapore, que va a funcionar como mi atelier. Estamos trabajando intensamente en todo eso en paralelo.

El exabrupto de color en el corazón de La Boca. Segatori fusiona su impronta abstracta contemporánea con las paredes de un auténtico conventillo que respira la historia de Caminito.
¿Cómo fue, echando la vista atrás, tu llegada artística a La Boca?
Ya hace unos cuantos años. Estuvimos manejando un espacio bajo la autopista, el “Paseo de las Artes”. Con la Fundación Andén 222 gestionamos todos los contenidos durante tres años y armamos muestras emblemáticas como Lunática, que contó con la participación de 1009 artistas y 1009 obras. Fue algo sumamente masivo. Después vinieron Mínima, el Gran Salón La Boca y otras experiencias artísticas. Fueron años de muchísimas exposiciones hasta que, por cuestiones de habilitación y cambios normativos, ese ciclo terminó.
El año pasado inauguramos la galería Rumini en la calle Necochea, que en este momento se está poniendo a punto para meterle toda la energía al 23 de agosto, el Día de La Boca. También dejamos nuestra huella con muchos murales dedicados a Quinquela; en Barracas, por ejemplo, pinté el más grande del mundo hecho por una sola persona. Hicimos otra intervención gigante en los silos que están cerca del arenero de Buenos Aires, y un Quinquela de chatarra que llamamos El Sueño de Quinquela. La idea siempre fue pintar el barrio, sembrar una semillita y cosechar el enorme legado que nos dejó el maestro. Jugando con ese concepto, la gente de Visit Caminito conoció mi trabajo y me propuso hacer algo acá. La propuesta empezó a crecer y así es como hoy estamos inaugurando en pleno Caminito La Boca 5.0: una suerte de galería inmersiva, analógica y sustentable, porque estamos reciclando elementos en desuso de otra época bajo una visión contemporánea ligada a mi línea abstracta de exabrupto de color.
- Cada rincón del conventillo propone un diálogo directo con el espectador a través del impacto del color y las texturas típicas de las construcciones portuarias.
Este parece un hito muy particular. ¿Cómo vivís el desembarcar en este lugar tan inesperado dentro de tu trayectoria?
Pinté la canchita que está a una cuadra, hicimos performances, intervine la calle Necochea, pintamos varios conventillos. Tenemos muy buena onda con los vecinos. Lo que planteo desde el primer día es una galería social que contemple la inclusión de la gente del barrio; por eso las muestras son siempre gratuitas. A pesar de este rol comunitario, lamentablemente este año no pudimos ganar el programa de Mecenazgo. Esperamos que el año que viene se haga efectivo, porque sería un impulso muy favorable para sostener el proyecto.
¿Cómo se va a desarrollar la jornada del sábado?
El sábado nos vamos a concentrar primero en Rumini para dar los últimos detalles de pintura a los vestuarios de los performance que van a participar. Desde allí, saldremos caminando junto a la gente de Motivarte mientras filmamos un cortometraje titulado “Caminando Caminito”, registrando todo el trayecto. De 16 a 17 horas realizaremos la intervención y la foto final con todos los fotógrafos convocados.
Con la gente de Motivarte ya hemos hecho varias acciones junto a su director, Jonas Papier. En esta ocasión, realizaremos una fotografía masiva conformando una gran bandera argentina humana; va a ser un cuadro general impactante. Luego subiremos a este espacio, que considero un pedazo de historia viviente. Esto rescata lo que hizo Quinquela al pintar la zona: una acción totalmente vanguardista para su época, cuando el arte urbano no existía y todo el entorno era gris. Él llenó este caminito de colores. Incluso se dice que él tomaba mates en este mismísimo lugar con una amiga artista. El espacio estuvo cerrado desde aquellos tiempos hasta hoy, que vuelve a abrir sus puertas. Es un portal que nos invita a jugar, a cosechar, a contar la historia y a bregar por el mantenimiento de Caminito para que luzca hermoso hacia el afuera. Yo, humildemente, desde este lado interior, propongo esta reversión para jugar un poco y seguir narrando nuestra identidad a través del exabrupto de color.
¿Qué sentís que tiene La Boca en materia artística que no se encuentra en otros barrios de la ciudad?
Lo que le tengo que decir al resto de la ciudad, a los que se quedan siempre en Palermo o en los circuitos tradicionales, es que La Boca está espectacular. Yo mismo no venía tanto a Caminito, y ahora que lo vivo desde adentro veo que hay una oferta cultural enorme y a precios muy accesibles. A veces se piensa que por ser un paseo turístico te van a arrancar la cabeza, pero no es así. Además, el barrio está hermoso, se la pasa muy bien y es un plan ideal para recorrerlo todo el fin de semana. Estamos acá para ponerle energía, sumar y lograr que el arte se mueva cada vez más. Si miramos Caminito ahora, está lleno de artistas con grandes trayectorias que van a estar todos invitados a Super Mínima.
Desde este nodo buscamos potenciar y hacer sinergia con lo que va a suceder en la calle Necochea. En las locaciones de esa famosa calle tenemos, además, dos bajorrelieves de Vicente Walter, obras que quiero rescatar y cuidar porque representan un patrimonio cultural importantísimo de La Boca. A partir de ese relieve voy a recuperar el cartel y realizaré un mural propio donde incorporaré mi estilo y sumaré algunas sorpresas. Son proyectos hermosos que llegan en un gran momento de mi vida; no me puedo quejar, tengo una hermosa familia. Me acompaña Paula Pons apuntalando todo el proyecto de la calle Necochea y también cuento con mi hijo, Teo Segatori, que aporta su música y está tocando mucho jazz.

Una mirada hacia Caminito. El artista proyecta “La Boca 5.0” como una galería inmersiva y social, buscando tender puentes y hacer sinergia con los creadores y vecinos de la zona.
Proyectos como La Boca 5.0 demuestran que el circuito artístico del sur porteño excede los límites tradicionales de los museos para instalarse en el tejido vivo de la comunidad. La resignificación de un conventillo histórico de Caminito de la mano de Alfredo Segatori no es un hecho aislado, sino la continuación de un legado contracultural que nació con los colores de Quinquela Martín y que hoy se actualiza con el reciclaje sustentable y la inclusión social. Eventos de esta magnitud son vitales para La Boca: no solo preservan el patrimonio tangible y rescatan a los grandes maestros, sino que devuelven un espacio a los vecinos y transforman el turismo en un verdadero encuentro de sinergia comunitaria. El arte en La Boca sigue siendo lo que siempre fue: un exabrupto de vida, resistencia y color.




