No hay que llorar: un clásico que sigue hablándonos de quiénes somos
Hay obras que el tiempo no desgasta, sino que vuelve más filosas. No hay que llorar, de Roberto “Tito” Cossa, es una de ellas. En esta segunda temporada, con dirección de Lizardo Laphitz, en el Teatro Arriba, el clásico recupera toda su vigencia para volver a interpelarnos desde una pregunta profundamente argentina: ¿qué estamos dispuestos a hacer para dar ese ansiado “paso al frente”?
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