Por Jaqui Ramirez
Hay fechas que marcan la identidad de un lugar y su gente. Para La Boca, esa fecha fue el 23 de agosto de 1870. Aquel día, con la creación del Juzgado de Paz, el barrio cortó el cordón umbilical con Barracas para empezar a gobernarse a sí mismo. No fue una casualidad: La Boca era ya una marea imparable de inmigrantes que desembarcaban con la ilusión a cuestas, transformando las orillas del Riachuelo en una comunidad única, trabajadora y ruidosamente autónoma.

Martín Mamani conoció a Mateo en la Escuela Primaria N° 8 Carlos Della Penna y se dio el lujo de presentarlo.
Ph: Jaqui Ramirez.
Este año, los festejos se adelantaron al sábado 22 de agosto. Bajo un sol espectacular, el tradicional título de Ciudadano Ilustre —un reconocimiento que muchos se disputan— quedó en manos de Mateo Palacios Corazzina, mundialmente conocido como Trueno. La distinción fue otorgada por una decisión conjunta de la Tercera República de La Boca y el Museo Histórico de La Boca, emblemático lugar que sirvió como escenario para el acto. Entre aplausos, bombos y vecinos de todas las edades, Mateo recibió su distinción. Él es un pibe que se crió, estudió y dio sus primeros pasos en el barrio, con un sentido artístico fuertemente moldeado por el Teatro Catalinas Sur. Su camino en el hip hop arrancó en las calles y las redes sociales, ese espacio donde tantos jóvenes talentosos encuentran refugio. Hoy, sus shows multitudinarios y los millones de reproducciones en plataformas dan cuenta de su proyección global.

Trueno toma la palabra tras recibir la máxima distinción del barrio.
Ph: Jaqui Ramirez
Entre los acuerdos y desacuerdos que generó la decisión, la figura de Trueno marca un punto aparte.
Por un lado, sobra material para respaldarlo: construyó una identidad pegada a sus orígenes, donde La Boca es bandera y no un mero decorado. Su sentido de pertenencia es hereditario, fruto del andar de su padre, Pedro Peligro, referente del rap subterráneo del barrio. Desde sus inicios en el Teatro Catalinas hasta convertirse en campeón de Red Bull y FMS, Mateo pasó de fenómeno viral a músico global sin perder el eje: en su obra fusiona hip hop, trap, funk y rock nacional, abordando problemáticas sociales, el respeto a la familia y el amor, además de colaborar con las figuras más importantes de la música continental.
Por otro lado, el debate en las calles no tardó en aparecer. Para los sectores más conservadores —muchos de los cuales incluso desconocían su trayectoria—, otorgar semejante distinción a alguien de tan corta edad pareció una decisión apresurada que postergó a figuras históricas con décadas de trabajo comunitario en la sombra. Asimismo, la brecha entre la cultura underground que lo vio nacer y el brillo de la industria musical masiva generó suspicacias sobre el verdadero significado actual de este reconocimiento.

De izquierda a derecha: Pablo Banchero (prosecretario del Museo), Silvana Canziani (vicepresidenta de la Fundación Museo Histórico de La Boca), Pablo Abatangelo (presidente de la Tercera República de La Boca), el artista Omar Gasparini, Mateo “Trueno” Palacios y Martín Scotto (director del Museo Histórico de La Boca y primer ministro de la Tercera República).
Ph: Jaqui Ramirez.
La repercusión de su presencia en el Museo fue tal que cruzar unas palabras con él fue un desafío entre tanto afecto de la gente. Aunque le manifesté las intenciones de hacerle una entrevista para profundizar sobre este hito, la charla quedó pendiente para un próximo encuentro.
Al final, la elección de Trueno refleja a La Boca en su estado más puro: un barrio donde la tradición y la vanguardia conviven en constante tensión, ruidoso, apasionado y nunca indiferente.
La distinción, sin dudas, hizo resonar su música en rincones insospechados. Quienes no lo conocían, hoy le prestan atención a sus letras… porque como dice en BIEN O MAL:
“Si todo se te cae, creo que sabés a dónde ir: una L y una B in your mind.”
Y si hay un lugar donde casi todos quieren estar, es en La República de La Boca.

