Por Sofía Caminos
En una edición atravesada por aniversarios y celebraciones, la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires fue escenario de un momento cargado de memoria, emoción y futuro: la presentación de Drácula II: Resurrección, la nueva apuesta de Pepe Cibrián Campoy a más de tres décadas del estreno original que marcó un antes y un después en la comedia musical argentina.
“No es el retorno, es el reencuentro”, fue una de las ideas que sobrevoló la tarde del lunes en la Sala José Hernández. Un reencuentro con una obra que resistió el paso del tiempo, que fue vista por más de cuatro millones de espectadores desde su debut en 1991, y que hoy vuelve a escena reformulada, con una sensibilidad contemporánea pero sin perder su esencia.
La jornada comenzó con una charla íntima entre Cibrián y Georgina Barbarossa, quien no solo ofició de entrevistadora sino también de testigo privilegiada de su trayectoria: fue alumna del director y dramaturgo, y supo acompañar con complicidad y admiración cada uno de sus recuerdos y reflexiones. “Es tan mágico que estén”, expresó Pepe, en referencia al público que colmó la sala.
Entre anécdotas y complicidades, quedó clara la vigencia de un hombre que, según sus propias palabras, vive en un estado de creación permanente para “tapar sus demonios”. Con tres obras en cartel simultáneamente, Pepe confesó: “Mi vida es hacer”.
- Presentación de Drácula II en la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires
La nueva versión de Drácula nace, en parte, por una sugerencia de Cecilia Milone, y se presenta como una reinterpretación romántica y moderna de aquel fenómeno de los años noventa. “Compito conmigo mismo”, dijo Cibrián, dejando entrever la exigencia interna que impulsa su constante proceso creativo.
Lejos de una reposición nostálgica, Drácula: Resurrección propone vértigo, dinamismo y una puesta de gran escala. Más de 30 artistas en escena dan vida a esta historia, entre ellos Antonela Cirillo como Mina, Diego Duarte Conde como Wolf, Heidy Viciedo como Roxana y Melina Kantor como Magui Revil. La magnitud del espectáculo se refleja también en su despliegue técnico: 224 cambios de vestuario diseñados por Vanesa Mascolo —inspirados en la estética de los años 30—, una coreografía a cargo de Matías Ramos, dirección coral de Juan Pablo Ragonese y música original de Pablo Flores Torres, que el propio Cibrián definió como “de las más atractivas” de su carrera.
Por primera vez, el director suma además la figura de un coordinador de actores, rol asumido por Juan Álvarez Prado, en una decisión que busca profundizar el trabajo en la construcción de los personajes. A esto se suma un sofisticado diseño lumínico que acompaña el ritmo vertiginoso de la obra.
Uno de los anuncios más llamativos de la jornada fue el formato de exhibición: la obra se estrenará el próximo 12 de junio en una carpa especialmente acondicionada del Circo Rodas, con capacidad para 2300 personas. Aún resta definir el lugar de estreno y fecha de lanzamiento de entradas. Los productores Marcelo López Lanza y Ayrton Ribeiro Soares, que aparecieron como sorpresa ante Pepe, adelantaron que se trata de una estructura de última generación, capaz de resistir condiciones climáticas extremas, y que la intención es llevar el espectáculo de gira por todo el país durante los próximos años. “Estamos en manos del mejor profesional de la Argentina en comedia musical”, afirmaron, destacando también la humildad y el compromiso de Cibrián.
Durante el encuentro, el director no dejó de subrayar su vínculo con el público: “Uno es lo que es gracias al público. Siento mucho el afecto de la gente”. Y en un tono más introspectivo, agregó: “Yo me siento un poco Drácula. No porque haga daño, sino porque revitalizo, saco a luz la buena sangre de la gente”.
La presentación culminó con cinco números musicales interpretados por parte del elenco, que ofrecieron un anticipo de la potencia escénica de esta nueva versión. El aplauso sostenido del público confirmó que, lejos de apagarse, el mito sigue más vivo que nunca.
A 30 años de su creación, Drácula no vuelve: se transforma. Y en ese gesto, Pepe Cibrián Campoy reafirma su lugar como referente del teatro musical argentino, apostando una vez más a una producción nacional como emblema de orgullo cultural. Como él mismo resumió, con una invitación que trasciende generaciones: “A los jóvenes: atrévanse”.


