PH: Bernabé Rivarola

 La sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación se pone a oscuras en el mismo instante que escuchamos unos sonidos, son pasos sutiles de cuerpos distribuyéndose en el espacio, la luz aparece y presenta una escena clave en Trastorno. Un culebrón metafísico.

 Esta obra de teatro es una versión libre de El pasado escrita por Florencio Sánchez (autor realista-naturalista) y cuenta la historia de una familia caracterizada por ocultar hechos del pasado con el fin de mantener su status quo. La puesta y dirección muestran, una vez más, el trabajo en conjunto de Pompeyo Audivert y Andrés Mangone.

 La acción inicia con Rosario, la madre “sufriente” que busca desesperadamente a su hijo menor en plena madrugada, también es la mujer oligarca, representante de toda una clase social que hará e inventará hasta lo impensable para manipular a sus hijos. Este personaje está interpretado brillantemente por Pompeyo Audivert, quién mejor que él para ponerse en la piel de esta señora. Su cómplice directo es su hijo mayor José Antonio (interpretado por Pablo Díaz), personaje testigo que lucha contra su familia en la misma medida que obedece a su madre.

 El hijo que le quita el sueño es Ernesto (interpretación lucida de Juan Manuel Correa) este es el personaje fracasado que lucha contra una sociedad injusta. Él es el enamorado no correspondido de una dama de su misma clase, pero su madre romperá con esa historia. Puesto que, este romance enfrenta a dos familias en decadencia que se pondrán de acuerdo para mantener su imagen frente la sociedad.

 Completan el elenco dos personajes fabulosos: Silvia (interpretada por Ivana Zacharski) la hija mujer desprotegida, y la sirvienta-acompañante “Titi” (interpretación soñada de Julieta Carrera), este personaje se caracteriza por ser chismosa, pero es la única que canta las verdades de los que habitan la casa.

 Todos están determinados de antemano por su herencia, cada uno se mueven en su entorno con miedo tratando de avanzar. Los encuentros con la madre aceleran la acción a pasos agigantados produciendo intriga en los espectadores, que se convierten en deseosos por saber más de esta historia, que ya se convirtió en todo un culebrón familiar.

 Florencio Sánchez tenía una mirada crítica de la realidad de su época, esa es la esencia que toma Audivert y Mangone, traspolando esa realidad a nuestros días, probablemente por eso el final, un final que tapa lo sucedido y acepta lo que era inaceptable.

 Entonces, ya sea porque se trata de un autor importante en nuestro teatro, o por el trabajo de los directores y actores que tienen muy merecido todos los aplausos, Trastorno. Un culebrón metafísico cumple con todas las características para ir al teatro mil veces.


FICHA TÉCNICA

Autoría: Pompeyo Audivert /Sobre textos de: Florencio Sánchez / Actúan: Pompeyo Audivert, Julieta Carrera, Juan Manuel Correa, Pablo Diaz, Fernando Claudio Khabie, Fernando Naval, Ivana Zacharski / Diseño de vestuario: Julio Suárez / Diseño de escenografía: Pompeyo Audivert, Lucia Rabey / Diseño de luces: Leandra Rodríguez / Música original: Claudio Peña / Fotografía: Bernabé Rivarola / Asistencia de dirección: Marta Davico, Mónica Goizueta / Producción ejecutiva: Marta Davico, Mónica Goizueta / Dirección: Pompeyo Audivert, Andrés Mangone.

Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543) / Funciones: viernes y sábados a las 20 hs./ Entradas: $400.