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Hasta que la muerte nos separe

 Una pareja de turistas españoles que lleva juntos casi treinta años (la actriz catalana Lina Lambert y el actor madrileño Pablo Viña) entra a escena discutiendo, rompiendo la cuarta pared al atravesar uno de los palcos del Centro Cultural 25 de Mayo, en lo que será un viaje de casi dos horas, pleno de cuestionamientos y contradicciones.

 La acción se sitúa en la ciudad de Foz de Iguazú, cerca de la Triple Frontera, donde el matrimonio proveniente de Barcelona se encuentra de vacaciones, en un escenario convertido en cuarto de hotel.

 El conflicto queda planteado desde el comienzo por la aparición en extra escena de un joven que viaja solo, al que conocen de casualidad en medio del recorrido y les recuerda a su hijo, quien vive hace algún tiempo en Argentina, al cual buscarán tácitamente a lo largo del recorrido.

 Aparece así un interrogante en torno a qué sucede cuando viajamos, cuando nos encontramos lejos de casa. La idea de viaje como metáfora de transformación atraviesa toda la obra, cobrando un significado que excede el hecho de vacacionar. Viajar como sinónimo de transitar, de descubrir y descubrirse, a uno mismo, pero también a los otros, redescubrir los vínculos, las historias, los recuerdos, la memoria.

 Definida por el propio Josep Maria Miró como una road movie teatral, podemos pensar esta propuesta como una narrativa de viaje que transforma a sus protagonistas. El dramaturgo catalán habla de migraciones emocionales, de un ir y venir, entre Europa y Latinoamérica, entre España y Argentina.

 En relación a ello, el carácter simbólico de la Triple Frontera como punto neurálgico resulta enfatizado al enterarnos que inicialmente Argentina nunca fue una opción en el recorrido de la pareja, que luego se convertirá en el destino principal de la historia, guiada por una pregunta que se vuelve retórica: ¿por qué nos vamos de casa?.

Olvidémonos de ser turistas

Olvidémonos de ser turistas

 La puesta en escena, basada en la iluminación, algunas proyecciones y una cama a modo de escenografía, roza la austeridad por decisión explícita de la directora argentina Gabriela Izcovich, lo cual puede interpretarse como un despojo escenográfico que enfatiza la idea de un vacío emocional.

 Aparece así la paradoja de una obra en constante movimiento basada en una pareja que se encuentra estancada, que literalmente funciona mediante la pasividad de la espera, “a veces uno no hace nada simplemente para que pase algo”, enuncia Pablo Viña en escena.

 El matrimonio español, unido formalmente por dicho vínculo, representa siempre los mismos papeles, mientras que la dupla argentina (Eugenia Alonso y Esteban Meloni), en cambio, dobla sus personajes, en un interesante juego de roles, transformándose según la ocasión en mucama, tía protectora, chofer de larga distancia o cura, entre otros. El hecho de que en cada caso la contención les sea dada a los primeros por estos desconocidos, que se van encontrando a lo largo del camino, remarca así la figura del vacío como clave de lectura.

 El viaje que inicialmente comenzaron juntos, se desarrolla individualmente, respetando los tiempos de cada uno, para finalmente desembocar en un reencuentro signado por una búsqueda común, el cariño y la melancolía de las imágenes pasadas.

 Migraciones emocionales que pueden pensarse también como un ir y venir entre los vínculos, las relaciones, la posibilidad de pensarnos en continuo movimiento, entendiendo que el compromiso no es un papel, sino los momentos que construimos día a día.


Ficha técnica

Actúan: Eugenia Alonso, Lina Lambert, Esteban Meloni, Pablo Viña / Vestuario: Alberto Pascual / Escenografía: Enric Planas / Iluminación: María Doménech / Caracterización: Coral Peña / Video: Raquel Barrera / Fotografía & Audiovisuales: Mercè Rodríguez /Fotografía promocional: Kiku Piñol / Música original: Lucas Fridman / Asistencia de escenografía: Marta Geòrgia / Producción ejecutiva en Argentina: Silvina Silbergleit / Producción: Gisela Cantero, Lucas Sánchez / Asistencia de dirección: Catalina Camp, Daniela Feixas / Dramaturgia: Josep Maria Miró / Dirección: Gabriela Izcovich /Prensa Arg.: Simkin&Franco.