Reseña escrita por Florencia Labaig y Jaqueline Ramirez

 

Impuros. Tráfico de mujeres. El delito silenciado

Migrar es solo una ilusión de progreso”

Sonia Sánchez

¿Qué significa impuros?

 Un plano general guiado por un travelling nos hace ingresar en lo que luego sabremos que es el cementerio Judío de La Tablada, introduciéndonos en el relato a través de pasillos que, junto a la incorporación de una particular música extradiegética, enfatizan el impacto que producen a primera vista lápidas y paredones en estado de deterioro. ¿Qué es exactamente lo que vamos a ver? Se escuchan pasos, aparece Sonia Sánchez, sobreviviente a la explotación sexual y militante abolicionista contra la trata de personas, quien establece un diálogo con un interlocutor fuera de campo. Ella introduce la pregunta en torno a quiénes son los impuros, inmigrantes vinculados al tráfico de mujeres durante la oleada inmigratoria de principio de siglo, provenientes principalmente de Polonia.

El estigma del judaísmo en la Argentina como sinónimo de prostitución 

 A través de las voces que intervienen en el documental, la Argentina se va configurando como punto neurálgico para el tráfico de mujeres, fuertemente incrementado por la inmigración. El nuevo siglo trajo consigo no solo el auge del tango y el arrabal, como fenómeno local, sino también la prostitución como un mal necesario, ligado a los movimientos migratorios, “los machos inundaban la ciudad”. Traídas al país por encargue, las mujeres eran una mercadería más, comercializadas bajo asociaciones de rufianes legalmente constituidas, principalmente judíos y franceses, que operaban a nombre de una organización con sede en Londres, conectadas con las autoridades, a la vez que vinculadas al poder.

 Los impuros como segregados por la propia comunidad judía, rechazados, bajo la idea que hicieron todo en paralelo, incluida las sinagogas y la “necesidad” de un cementerio propio. En Europa no hay cementerios de impuros, en nuestro país sí. El cementerio de Avellaneda es un caso testigo de esa paradójica situación, como lugar abandonado pero que a la vez no se puede acceder.

 A su vez, mediante una autorización municipal en 1875 se reglamenta la prostitución, aceptando que existan las “casas de tolerancia”, bajo revisión medica y pagando patentes e impuestos, la prostitución era una actividad “legalizada”, para lo cual Buenos Aires resultaba un escenario ideal y rentable. “La mujer explotada sexualmente por el Estado”, refiere Sonia Sánchez a cámara, tras leer uno de los registros de prostitutas de la época. 

De eso no se habla

 El historiador Haim Avni y el director de la Fundación IWO Abraham Lichtenbaum se revelan como representantes de dos posturas antagónicas. El primero alienta la investigación histórica, metódica y comprometida; el segundo advierte sobre el peligro de reducirla a una insolente y destructiva práctica de onanismo intelectual.

 Por otro lado, seis mil cartas encontradas en un archivo de Israel dan cuenta de seis mil vidas que no solo fueron traficadas, sino también borradas, pedidos de ayuda que fueron silenciados. Y aun hoy sucede lo mismo con nuestras mujeres, desaparecemos.

 Si bien algunas cosas han cambiado, a la lucha contra la trata de personas le falta mucho camino y es Impuros una prueba de ello. Las constantes marchas multitudinarias en diferentes puntos del país junto a miles de personas comprometidas dan cuenta de una problemática que ya no es posible callar. Pero aún así, hoy sigue habiendo sufrimiento para la mujer, aún hoy esos cuerpos son violentados, apropiados, traficados. “Las mujeres solo llevamos violencia en nuestros cuerpos”, dice Sonia Sánchez, lapidas rotas, sucias, sin nombre, donde los cuerpos de esas mujeres explotadas sexualmente fueron enterrados en el mismo espacio que el de sus traficantes, evidencian una fosa que silencia, equiparando a abusadores y abusados. 

 “Cementerio sucio, tumbas sin nombre como imagen de la trata, de esas mujeres, donde se “oculta el dolor con un paredón”. El silencio tras esas últimas palabras nos dejan reflexionando.

Sonia Sánchez en el Museo de la Inmigración

Sonia Sánchez en el Museo de la Inmigración


FICHA TÉCNICA

IMPUROS (Argentina, 2018, 86 min)

Director: Florencia Mujica y Daniel Najenson / Guión: Malen Azzam y Daniel Najenson / Producción: Rodolfo Durán / Productores asociados: Hillel Roseman y Shlomo Slutzky / Producción ejecutiva: Shlomo Slutzky y Rodolfo Durán / Jefa de producción: Patricia Salvadeo / Investigación: Myrtha Schalom / Investigación periodística: Diego Rosemberg y Daniel Pena / Dirección de fotografía y cámara: Carla Stella / Montaje: Marisa Montes / Música: Leandro Drago / Sonido directo: Luciana Braga / Postproducción de sonido: José Caldararo / Músicos: Emmanuel Carlos Famín (clarinete), Fernando Silva (contrabajo), Heber Scahff (teclados), Santiago Martínez y Leandro Drago (Piano), Graciela Dyzenchauz (voz) / Elenco: Sonia Sánchez, Haim Avni, Yvette Trochon, Myrtha Schalom, José Luis Scarsi, Guillermo Zinni, Rafael Ielpi, Abraham Litchtenbaum, Carlos Martín, Jorge Nieszawski, Jela Rosenthal, Susana Skura, Abraham Schein, Raquel Ferber, Horacio Ferber, Valeria Salum.