No sabemos bien cuando, pero esta familia una tarde de lluvia partió hacia Ezeiza para hacer un picnic. A partir de esa tarde, algo ocurrió. No sabemos bien qué, pero modificó la forma en que percibían el mundo y en el que lo habitaban. A partir de ese día, todos se convirtieron en sospechosos, incluso ellos mismos ¿sospechosos de qué? No lo sabemos muy bien, pero el infiltrado, el enemigo, puede ser cualquiera.

 La idea del no-saber, del no-lugar, de la indeterminación hace de Edipo en Ezeiza una obra sumamente rica en interpretaciones, pero con límites. Una bandera, Ezeiza, el barrio de Flores y un decorado que sólo transmite decadencia y abandono nos sitúan, aunque no muy familiarmente, en un lugar al menos dentro de nuestras fronteras nacionales. La obra interpela, pero nos deja con más preguntas que respuestas.

 Sin ninguna duda, podemos unir Ezeiza con los acontecimientos históricos sucedidos allí en 1973, tras el inminente regreso de Juan Domingo Perón de su exilio. Pompeyo Audivert retoma este hecho histórico en otra de sus obras, Museo Ezeiza 20 de junio de 1973. Los hechos de por sí habían sido lo suficientemente ambiguos, pero si consensuamos en que allí la masacre se produjo tras un enfrentamiento entre facciones de la izquierda y la derecha peronistas, podemos entender que Audivert utiliza esta clave para poder hablar de una desconfianza de lo familiar que va más allá de lo estrictamente partidario, y es por ello que esta es simplemente una de las interpretaciones a las que refiere esta obra.

 Aquí es donde Edipo cobra relevancia. En este caso no nos sirve leerlo como un complejo psicoanalítico, sino que es una herramienta que intenta explicar este desconocimiento de lo que nos rodea, de lo familiar. ¿Se puede confiar en aquellos que consideramos nuestra “familia”? ¿Y si en realidad no lo son? ¿Estamos frente a un enemigo interno? Todos estos interrogantes se quedaron estancados en esa tarde en Ezeiza y siguen planteándose hoy, interpelándonos como habitantes de una realidad indeterminable.


Ficha Técnica

Dramaturgia y dirección: Pompeyo Audivert / Actúan: Julieta Carrera, Francisco Bertín, Hugo Cardozo / Escenografía: Ana Audivert / Edición de sonido: Florencia González Rogani / Asistencia técnica: Diego Bollero, Mara Campanini, Lorena Salvaggio / Diseño de luces: Pompeyo Audivert, Hugo Cardozo / Asistencia de dirección: Paula Sánchez / Fotografía: Paula Sánchez / Diseño Gráfico: Matías Bassi / Prensa: Ezequiel Hara Duck.

Espacio IFT (Boulogne Sur Mer 549) / Última función – Domingo 30/6/2019 – 19:30 hs / (A la gorra)